Home > Uncategorized > ¿Quién mató a Eduardo Lara?
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Los Rodriguistas lamentamos profundamente la muerte de Eduardo Lara, trabajador de la Municipalidad de Valparaíso, nada justifica su muerte y es necesario realizar una reflexión desde nuestras posiciones políticas e ideológicas.

 

La muerte de trabajadores en lugares de trabajo

1.- La muerte de un trabajador en su lugar de trabajo en Chile lamentablemente es pan de cada día, según la dirección de trabajo, desde el 2007 al 2013, el promedio de fallecimientos por lo que se considera accidentes laborales es de 482 al año, es decir cada 4 días mueren 5 trabajadores por accidentes laborales de todo tipo.

2.- Eduardo Lara, tenía 71 años y trabajaba hace tiempo en el municipio, Mariela Valdés, Secretaria del Consejo Municipal manifestó a los medios de comunicación que “el funcionario estaba solo, no tenía que trabajar ese día, menos prestar labores de seguridad, el consejo de seguridad ya había advertido al municipio el peligro de dejar a alguien de guardia y encerrado, como lo que pasó en el terremoto y alerta de tsunami donde hubo un funcionario de guardia”. Valdés, denunció además que el funcionario llamó a otro guardia municipal del Departamento de Logística, para advertir que permanecía al interior del inmueble mientras se incendiaba y que, pese a ello, se le habría instruido permanecer en el lugar, lo que da cuenta de un actuar al menos negligente al interior del municipio. Un familiar de Eduardo Lara dijo que trabajaba los 7 días de la semana. Compañeros de trabajo de Lara han denunciado en las redes sociales la precariedad laboral en que viven.

3.- ¿Quién ordenó a Eduardo Lara que trabajara ese día, de esa forma?, ¿estaba encerrado, como dice la funcionaria municipal?, ¿cuáles fueron  las instrucciones en caso de sucesos como los acontecidos?.  Por otro lado ¿el edificio municipal tenía vías de escape en caso de incendios de esta magnitud y estaban habilitados?. Esperamos que estas interrogantes puedan ser investigadas por la justicia para establecer las responsabilidades pertinentes.

 

13249396_493706207491750_1247965505_nLa acción de los encapuchados

1.- La violencia tiene distintos grados de justificación. El Estado moderno se atribuye el monopolio del uso legítimo de ella producto de un supuesto pacto social fundante de la República. Es decir en algún momento los ciudadanos le “otorgaron” con su consentimiento ese poder al Estado. Los rodriguistas ponemos legítimamente en duda esta aseveración y vemos en ello más bien la justificación del uso de la fuerza para defender los intereses de las clases que están en el poder, porque a lo menos en Chile nunca ha existido ese pacto social fundante con el cual se justifica el monopolio de la fuerza por parte del Estado. Es más cuando la mayoría de la sociedad exige una Asamblea Constituyente, los poderosos de siempre lo impiden u ofrecen simulacros constituyentes como el de la Nueva Mayoría.

2.- Por tanto el pueblo y en particular los trabajadores tienen el derecho moral y la necesidad de usar legítimamente la violencia para defender sus intereses cuando la situación lo amerita. En Chile el actuar de la fuerza pública siempre es en defensa de los intereses de la clase dominante y sus leyes impuestas a sangre y fuego. Es así como en múltiples huelgas o movilizaciones sociales carabineros y el conjunto del Estado actúa con violencia defendiendo los intereses de los poderosos de siempre. Matanzas históricas como la llamada “pacificación de la Araucanía”; la matanza de obreros en la Escuela Santa María de Iquique; el golpe de Estado Terrorista de Pinochet; las muertes de trabajadores, estudiantes y mapuche en los llamados gobiernos democráticos, son una muestra del uso “legitimo” de la violencia por parte del Estado y la clases sociales que los dirigen en contra de quienes quieren cambiar las cosas. El grito popular cuando ven a la fuerza pública de: “allí están, esos son, los que defienden al patrón”, es una verdad del porte de una catedral.

3.-  Sería bueno que los que hoy desde el mundo popular rasgan vestiduras con respecto a la violencia popular, con un mínimo de rigurosidad intelectual, recuerden la historia de las revueltas sociales en el mundo y en nuestro país. Esa historia está llena de acciones de violencia irracional que no se pueden dejar de considerar, es cosa de revisar como fue el proceso de liberación de los esclavos tanto en Europa o Estados Unidos, la liberación e independencia de múltiples países en Asia, Europa, África o el mismo proceso de Independencia de nuestros países y las acusaciones contra Héroes de la Patria como José Miguel Carrera en Argentina o la logia Lautarina en el propio Chile. Por tanto es necesario no sólo referirse a hechos puntuales por graves que sean sin considerar el conjunto de factores que influyen en las violencias sociales. Nadie puede pretender ser el niño bueno de las expresiones del mundo popular.

4.- Ahora bien, considerando aspectos sociales e históricos, el derecho a la legítima defensa y a romper el monopolio del uso de la fuerza del Estado por parte del pueblo y los trabajadores, no se puede confundir con la acción vandálica e irracional de ciertos grupos de personas que en nada ayudan a la organización popular. Esas acciones, de la cual son expresión cierto tipo de encapuchados, no todos, son el reflejo de lo que otrora se llamó lumpen proletariado, que en muchos casos son usados por el sistema para acciones de violencia funcionales a la existencia de más leyes represivas.

13292868_493706107491760_847030768_n5.- Lo que vivimos el 21 de mayo, es una operación política, policial y mediática de múltiples propósitos para el sistema. Amedrentar, justificar y criminalizar.  Por un lado una ciudad sitiada con un despliegue policial pocas veces visto, con uso de tecnología represiva de última generación, con amedrentamiento a los movimientos sociales, con controles previos de todo tipo, con labor de inteligencia policial de meses. Sospechosamente el puerto sitiado como en los tiempos de la dictadura igual sufre acciones de violencia irracional con resultado de muerte como las que vimos. Por otro lado todo el aparato comunicacional del sistema bien ubicado para captar las imágenes precisas de los hechos y luego el consabido anuncio de medidas represivas por parte de la autoridad.

6.- Pero la operación política policial digitada desde el Ministerio de Interior y los aparatos de inteligencia del Estado, le está saliendo fallida. La muerte del trabajador tiene la causa principal en los jefes laborales, ya que como dijo Mariela Valdés, una indicación del municipio hubiera impedido su muerte y por otro lado el accionar de la policía fue evidente en buscar este tipo de acciones.

Finalmente queremos decir claramente que el pueblo y en especial los trabajadores tienen que desarrollar una política de autodefensa para protegerse de la represión y  de las acciones del lumpen proletariado funcionales a los poderosos de siempre.

 

Dirección Nacional

Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez – Frente Popular

22 de mayo 2016.

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